5 consejos a considerar antes de enviar tus temas para masterizar.

Masterizar es el arte de perfeccionar lo perfecto, sonoramente hablando.  En esta parte crucial del proceso de producción no solo se realzará la potencia, la calidad del estéreo, la ecualización final… sino que también podremos lograr la uniformidad y el acabado final de nuestro álbum. En este artículo vamos a asumir que tus temas serán enviados para que un ingeniero de sonido con los conocimientos, la experiencia y los medios pueda realizar la masterización. Por ende, hay al menos 5 cuestiones que debes considerar antes.

Masterizar es el arte de perfeccionar lo perfecto

Una buena mezcla

Como mencionamos al principio, en la masterización vamos a perfeccionar, no arreglar. Esta etapa es sumamente importante, igualmente es recomendable que sea hecha por un buen ingeniero de sonido.

Revisa los niveles de cada pista en conjunto, que haya una total integración y nitidez, la ecualización, la compresión, el tipo y nivel de reverb, etc. Todo tiene que sonar perfecto.

El canal master sin efectos.

Nada de compresores, EQ o cualquier otro en el master. Estos efectos pueden darte supuestamente un sonido agradable a la escucha, pero una mezcla correcta debe funcionar sin ninguna modificación en el canal master. En especial el compresor afecta la dinámica original, lo cual dejaría de manos atadas al ingeniero de mastering.

Nivel correcto

El nivel tope de la mezcla debe estar alrededor de los -6db (cada ingeniero puede ser especifico con el nivel pico que acepta). Pero en vez de bajar el nivel del master, más bien debemos buscar en la mezcla que el pico más fuerte no supere este nivel, aunque puede que para lograrlo haya que bajar todos los canales utilizados.

Como una buena práctica, en la mezcla es muy útil agrupar varios canales, así modificar el nivel de todos ellos será más fácil. A consecuencia de esto, el ingeniero obtiene un “headroom”, o en otras palabras un espacio para que respire la mezcla, lo cual devuelve un resultado final mucho mejor.

La calidad de una producción será medida por el eslabón mas débil del proceso para crearla.

El formato

Siempre es bueno contactar con el ingeniero y preguntar en que formato prefiere, pero siempre será un formato sin compresión y con la máxima calidad con la que hayamos trabajado. Estos formatos pueden ser WAV, AIFF o AU. La profundidad de bit debe ser de 24 Bit, es la resolución con la que prácticamente todo el mundo trabaja.

Sobre la frecuencia de muestreo no deberíamos cambiarla a menos que nos la pidan expresamente. Tampoco tiene mucho sentido si hemos trabajado a 44.1 kHz que entreguemos el material a 96 kHz. Tampoco debemos incluir procesos de dithering.

Dejar espacio de entrada y salida

Es mejor dejar al menos una fracción de segundo en silencio antes de que empiece el tema, para evitar que entre de golpe y esto afecte a los primeros transitorios del principio. También asegúrate que no haya ningún final cortado. Suele pasar, por ejemplo, que al seleccionar la región a exportar cortamos alguna cola de reverb… una tragedia.

Conclusión

Cuando mandemos un material a masterizar, siempre consultemos que el mismo cumple con estos 5 requisitos básicos. Por supuesto, es muy necesaria la buena comunicación con el ingeniero. Pero si aplicas estos consejos, ten por seguro que maximizarás los resultados que esperas en la masterizacion

¿Te quedo alguna duda? Mira este video.

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